
AVERIGÜE
usted por qué pero nada más encender la grabadora la conversación se
internó en territorios cervantinos. Entonces, Federico Roca, presidente
del Círculo de la Amistad, abogado, poeta vocacional y un puñado de
oficios más, dijo: «A la vida hay que darle una gran dosis de fantasía.
Hay que ser un poco quijote. Yo soy un gran admirador de “El Quijote”.
Lo leo todos los años. Y todo el mundo debería de leerlo al menos una
vez en la vida».
-¿Faltan quijotes?
-En Córdoba hay quijotes. Gente que vive para los demás de forma desinteresada. Y son gente admirable.
-Pero en el mundo no mandan los quijotes, ¿no?
-Eso
es un problema del mundo y de ellos. Mire: cuando El Quijote es vencido
en la Playa de la Barceloneta por el Caballero del Espejo es cuando se
da cuenta de la realidad. De que la venta es la venta, los molinos son
los molinos y los borregos no son ejércitos. Es cuando le entra la
melancolía. Hemos venido al mundo para crecer espiritualmente.
-Pues vivimos una coyuntura inclinada a la materia.
-Vivimos
una coyuntura de lo inmediato. En «Tirano Banderas», de Valle Inclán,
hay un hombre que va montado en una jaca desbocada. Pasa alguien y le
pregunta: «¿Dónde vas?». «Donde la bestia me lleve», contesta él. Y la
bestia hay que controlarla.
-¿Cuál es la bestia de nuestro siglo?
-El dinero.
Quien
así se expresa nació en la calle Cruz Conde en 1951. Vivió una infancia
como se vivía entonces: corriendo todo el día detrás de una pelota. Y
en su primera disyuntiva vital tuvo que escoger entre Periodismo y
Derecho, que era la tradición familiar. Optó por lo segundo, se fue a
Granada, publicó su primer libro de poemas y estrenó su billetera
dirigiendo teatro universitario. Desde entonces se ha dedicado
profesionalmente al Derecho. «Soy abogado las 24 horas del día. Mi
maestro, Rafael Zamora, decía: “Mientras el cliente duerme, el abogado
vela”». Su relación con el Círculo de la Amistad ha sido inveterada. Sus
abuelos y sus padres eran socios de esta vetusta institución y su niñez
se desarrolló, en parte, correteando por estas galerías. «Esta es mi
segunda casa», proclama.
-¿Qué ha encontrado aquí?
-Ahora
he encontrado mi historia. Aquí he estudiado en la biblioteca, he
vivido mis primeros amores, mis primeros desengaños. Cuando Quintela se
presentó a presidente me pidió que lo acompañara como secretario y
estuve cuatro años. Por una serie de razones me fui. Pero no me dediqué a
intrigar ni a perturbar. Considero que si tienes información
privilegiada no debes usarla. Yo he querido abrir el Círculo a la
ciudad.
-¿Antes no lo estaba?
-Yo ahí no entro.
-Tres años después de ser presidente, ¿está feliz por haberse metido en este charco?
-Muy feliz. Y muy satisfecho por la tremenda actividad cultural de la casa.
-¿Qué promesa electoral se le atragantó?
-Me queda pendiente conectar más con los jóvenes. No hemos sabido leer su lenguaje.
-¿Qué es el Círculo de la Amistad en el siglo XXI?
-Originariamente
son clubes de espíritu inglés dentro de un concepto liberal. Los clubes
han cambiado, pero son un sitio donde la gente se reúne, se roza y
realiza actividades para fomentar la amistad, la convivencia y la
cultura. Los casinos están resistiendo, pero no puedes volver a la
mentalidad de mediados del XX.
-¿Qué rémora deben abandonar?
-No
son rémoras. La historia hay que estudiarla en sus momentos. Baroja lo
vio como un Círculo decadente en «La Feria de los discretos». El Círculo
ha vivido sus momentos difíciles y otros de esplendor. Ahora bien:
todos los que han estado al frente se han entregado en cuerpo y alma.
-¿Cuál es el sello de Federico Roca?
-Quiero que me recuerden como una buena persona.
-¿Qué prejuicio sobre el Círculo no le hace justicia?
-El Círculo tenía su carga negativa. Tenía y tiene ciertos prejuicios.
-¿Qué prejuicios?
-Como
si fuera un centro elitista y cerrado. En realidad, es un círculo, pero
los círculos se abren y mientras yo sea presidente apostaremos por la
cultura, la ayuda a los demás y atender a sus socios.
-¿Ha traído usted plan de ajuste debajo del brazo?
-No.
El personal de la casa es uno de sus grandes patrimonios. Apostamos por
ellos y están respondiendo. Los empleos son sagrados y es un error
echar gente indiscriminadamente.
Aparece
en el Círculo trajeado para la sesión de fotos. La entrevista prefiere
hacerla en un lugar informal alejado de todo boato protocolario. Nos
sentamos en una mesa al fondo de la cafetería, junto a una animada
tertulia matutina de socios.
-¿Estamos al borde del precipicio o al borde de la histeria?
-De
las dos cosas. Córdoba está muy mal. Hay muchos desequilibrios y eso no
es justo. Esta ciudad necesita proyectos e ideas. Necesita generosidad y
olvidarnos de sectarismos, individualismo y envidias.
-¿Por dónde le duele Córdoba?
-Por todos lados. Tenemos un patrimonio cultural fantástico pero nos falta tejido.
-¿Nos hemos repuesto del golpe de la Capitalidad?
-Si
nos han arrebatado, como parece ser, la Capitalidad tenemos que
reaccionar. ¿Cómo? Organizando una ciudad cultural entre todos. ¿Por qué
no lo hacemos?
-Díganos usted la respuesta.
-Yo lo vengo diciendo y me he reunido con gente. Pero soy un presidente de casino nada más y no quiero protagonismo.
-¿Existe Córdoba más allá del perolismo y las peñas?
-Hay
una Córdoba profunda. La que define Primo Jurado en su libro. La
Córdoba de los silencios. Una Córdoba maravillosa con gente de talla.
Córdoba es, sobre todo, elegante.
-Usted ha sido letrado de
la Cámara de la Propiedad, asesor jurídico de Obras Públicas, profesor
de Turismo, hermano mayor de la Sangre. ¿Hiperactivo o disperso?
-Las dos cosas. Pretendo tener una carga afectiva con lo que hago y me gusta llegar hasta el final.
-Cuando la clase política es una de las principales preocupaciones nacionales, ¿qué ocurre?
-Los
políticos ahora mismo son personas de buena fe, pero los
acontecimientos los tienen desbordados. Los errores del pasado, entre
ellos endeudarnos hasta los ojos, nos han atrapado.
-¿Qué aprendió en los libros?
-Casi
todo. Soy un lector lento pero pertinaz. Y he aprendido de la vida, de
los errores. He estado al borde de la muerte en muchas ocasiones. Y he
aprendido a vivir al día. Cada momento. ¿Para qué correr tanto? ¿Para
qué atesorar tanto?
-¿Caridad o justicia?
-Justicia siempre.
http://cordoba.abc.es/20120624/cordoba/abcp-cordoba-quijotes-cordoba-quijotes-20120624.html